Internet de las cosas: La cuarta revolución industrial

Hoy en día vivimos en una explosión tecnológica que está permitiéndonos entrar en un nuevo estado hasta ahora inédito. Esta explosión implicará cambios en la sociedad tal y como la conocemos y, muy probablemente, en la manera en que la humanidad está desarrollándose. Hablamos de la denominada cuarta revolución industrial.

Desde hace tiempo la corriente del Internet de las cosas (IoT) es, cada vez más, un tema recurrente en las charlas sobre tecnología como la que pudimos disfrutar con ExperisIT, y es que plantea una auténtica revolución.

Las nuevas técnicas en el mundo de la informática y la programación están permitiendo grandes avances en la automatización de procesos y en el intercambio de datos entre máquinas. Estas técnicas están habilitando una nueva manera de entender el trabajo y el papel que las máquinas inteligentes pueden llegar a tener, tanto en la industria como en nuestra vida diaria.

El hecho de que una máquina sea dotada de una identidad virtual y tenga la capacidad de comunicarse con otras máquinas de su entorno habilita infinitas posibilidades con un gran impacto para la sociedad en su conjunto.

Fábricas enteras produciendo sin necesidad de una interacción humana, coches conduciendo y comunicándose entre ellos para evitar colisiones o atascos, televisiones y neveras recomendándonos lo más óptimo en función de nuestro estado de ánimo. Todo esto digitalizará nuestro mundo hasta horizontes nunca vistos, más próximos a la ciencia ficción que a la realidad que concebimos hoy en día.

Y es que esto no se para aquí, junto a las nuevas tecnologías de big data y el machine learning, el ser humano irá creando cada vez entidades virtuales más inteligentes y adaptadas a las necesidades que tengamos en cada momento. Que las máquinas aprendan sobre nuestros gustos o manera de hacer las cosas supone que no solo que mejorarán su rendimiento, sino que obtendrán mayor autonomía; generándonos menos dependencia a la hora de programar sus funciones.

Imaginad que nuestro vehículo va almacenando nuestras rutas y música favorita para reducir el estrés en la ruta diaria al trabajo, o que la televisión sea capaz de grabar una película en función de los gustos que tiene configurado según nuestras últimas visualizaciones y la cena que nos hemos preparado.

Pero no todo parecen ventajas en este nuevo cambio.

Un punto que está generando mucha polémica en esta nueva revolución se centra en el ámbito laboral. Cuanto mayor capacidad tengan las máquinas de desarrollar determinados trabajos más prescindible irá siendo la mano de obra que los desarrolla. Cierto es que habrá trabajos que acabarán desapareciendo por que existan máquinas que los desarrollen, mejorando así la productividad, pero también es cierto que, no solo toda esta corriente necesitará gente especializada en el sector, sino que se abren, como siempre ocurre, nuevas corrientes que hasta ahora no contemplamos. ¿Qué sería de nosotros si en lugar de ponernos a trabajar en fábricas hubiéramos seguido en el campo?

Nos encontramos en un nuevo campo lleno de oportunidades para especialistas capaces de desarrollar los protocolos de comunicación, programar los procesos o incluso montar y mantener los dispositivos de cada máquina.

Sin lugar a duda esta cuarta revolución es imparable y es importante que nos vayamos preparando para el gran impacto que tendrá esta nueva corriente en nuestra vida.

Debemos ser capaces de adaptarnos a ella, como tantas veces hemos hecho, para tener una oportunidad en un sector que está naciendo pero que irrumpirá con fuerza para quedarse porque, lo que de momento no hace una máquina, es diseñar a otras máquinas.

 

FUENTE: Álvaro Gonzalo Guedán, Commons.fm