La UE inicia un piloto para probar la implantación de las directrices éticas sobre el desarrollo de la IA

La Comisión Europea ha iniciado una fase piloto con la que pretende conocer si el desarrollo de una Inteligencia Artificial (IA) ética y fiable es posible así como su implantación, con el objetivo de generar confianza con una IA centrada en el ser humano.

Este lunes, el ejecutivo comunitario ha invitado tanto a autoridades como a miembros de la industria y de institutos de investigación a que prueben los principios detallados por el grupo Grupo de Expertos de Alto Nivel de Inteligencia Artificial (AI HLEG, por sus siglas en inglés), en su primer borrador, como ha informado en un comunicado.

El pasado mes de diciembre, el AI HLEG, integrado por 52 miembros, publicó su primer borrador de principios rectores para el desarrollo de una «inteligencia Artificial centrada en el ser humano».

La UE defendía en este primer borrador que estas tecnologías deben estar basadas en varios derechos fundamentales, resumidos en cinco: hacer el bien, no hacer el mal, autonomía de los humanos, justicia y que sus acciones sean explicables.

A principios de 2020, una vez finalice esta fase piloto, el grupo de expertos de IA revisará la información obtenida y evaluará los resultados para establecer los siguientes pasos a tomar.

El pasado viernes la Comisión Europea presentó su aproximación a la Inteligencia Artificial para el mercado único digital a través de un documento en el que expone su visión de esta tecnología, que considera que «puede mejorar significativamente la vida de las personas y traer beneficios importantes a la sociedad y la economía europeas».

Entre las aplicaciones de esta tecnología, la Comisión ha destacado «mejoras en el sector sanitario, una administración pública más eficiente, transporte más seguro, una industria más competitiva y cultivos sostenibles».

La UE ha destacado tres pilares para el desarrollo de la IA, que pasan por el desarrollo tanto en el sector privado como en el público, la preparación para los cambios socioeconómicos causados por la tecnología, y, en último lugar, el desarrollo de un «marco ético y legal apropiado».

Según los datos de la Comisión, se espera que se inviertan solo en Europa 20 mil millones de euros entre inversión pública y privada en tecnologías relacionadas con la IA durante el periodo entre 2018 y 2020, de los cuales 2.600 millones provendrán de la propia UE.